Fotografía Analógica en Costa Rica: El Arte del Proceso Deliberado

En una época donde las imágenes se producen y consumen a velocidades vertiginosas, existe un movimiento silencioso pero persistente que reivindica la lentitud como virtud creativa. La fotografía analógica en Costa Rica representa más que una técnica nostálgica; es una filosofía visual que transforma la manera en que observamos y documentamos nuestro entorno urbano.

Cada disparo cuenta. Cada encuadre exige reflexión. En el proceso analógico, no existe el lujo del borrado instantáneo ni la comodidad de revisar la imagen segundos después de capturarla. Esta limitación aparente se convierte, paradójicamente, en la mayor libertad del fotógrafo: la libertad de estar completamente presente en el momento.

El Formato Cuadrado: Una Ventana Diferente al Mundo

El formato cuadrado en fotografía tiene una historia profundamente ligada a las cámaras de medio formato, esas máquinas que durante décadas definieron el estándar de la fotografía profesional y artística. A diferencia del formato rectangular que domina la fotografía contemporánea, el cuadrado ofrece una simetría visual que obliga tanto al fotógrafo como al espectador a relacionarse de manera distinta con la imagen.

Cuando trabajamos con formato cuadrado, desaparece la jerarquía natural entre horizontal y vertical. No hay paisaje ni retrato; hay simplemente un espacio contenido donde cada elemento debe justificar su presencia. Esta característica resulta particularmente valiosa en la fotografía documental urbana, donde las calles de San José se transforman en composiciones equilibradas que revelan geometrías ocultas en lo cotidiano.

El Proceso Analógico como Arte Contemplativo

La fotografía con película en Costa Rica adquiere una dimensión particular cuando se practica en el contexto urbano. Nuestras ciudades, con su mezcla de arquitectura colonial, modernismo tropical y crecimiento espontáneo, ofrecen un territorio visual que recompensa la paciencia y la observación detenida.

El proceso analógico comienza mucho antes de presionar el obturador. Inicia con la selección del tipo de película: blanco y negro para acentuar texturas y contrastes, color para capturar la paleta tropical que tiñe nuestras calles. Cada emulsión tiene su personalidad, su manera particular de interpretar la luz y el color.

Después viene la espera. Los rollos expuestos aguardan su revelado, y ese tiempo de incertidumbre es parte fundamental de la experiencia. No hay vista previa, no hay confirmación inmediata. Solo la confianza en el propio ojo y en las decisiones tomadas en el momento del disparo.

La Vigencia de lo Analógico en la Era Digital

Elegir la fotografía analógica hoy no es un acto de nostalgia sino una decisión estética y filosófica. En un mundo saturado de imágenes instantáneas, el proceso deliberado de la película ofrece una pausa necesaria, un espacio para la reflexión.

Las imágenes resultantes poseen una cualidad diferente. No es solo la textura del grano o la respuesta particular de cada emulsión a la luz. Es algo más sutil: la certeza de que cada fotografía representa un momento de atención plena, una decisión consciente de preservar ese instante específico.

Para quien practica la fotografía documental urbana, este enfoque deliberado resulta especialmente valioso. La ciudad no necesita ser capturada a toda velocidad; necesita ser contemplada, entendida, respetada en su complejidad.

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Reconocimiento Institucional

Obra presente en exposiciones y colecciones de Costa Rica

Salón 21 - Museo de Arte Costarricense
Museo de Arte
Costarricense
Salón Nacional 2021/2022
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Galería Nacional Exposición Colectiva
CROMA Bienal de Arte
Bienal CROMA Mención de Honor