Deriva Urbana y Fotografía: Perderse para Encontrar la Ciudad Invisible
Caminar sin rumbo fijo por una ciudad puede parecer un acto improductivo, incluso absurdo. Sin embargo, para quienes practicamos la fotografía documental urbana, la deriva es una herramienta fundamental: un método de exploración que revela aquello que la mirada cotidiana ha aprendido a ignorar.
La deriva urbana en fotografía no es simplemente pasear con una cámara. Es una disposición mental, una apertura hacia lo inesperado, una renuncia deliberada a los itinerarios predecibles. Cuando me interno por las c
El Arte de Perderse: Orígenes y Práctica de la Deriva
El concepto de deriva tiene sus raíces en el movimiento situacionista de los años cincuenta, cuando Guy Debord proponía recorrer las ciudades dejándose llevar por las atracciones del terreno y los encuentros que este propicia. Décadas después, esta práctica sigue siendo profundamente relevante para la exploración fotográfica urbana.
En mi experiencia como fotógrafo documental, la deriva urbana en Costa Rica adquiere características particulares. San José es una ciudad que muchos consideran caótica, desordenada, incluso fea. Pero es precisamente en esa aparente falta de armonía donde emerge una belleza singular, una estética que solo se revela a quien está dispuesto a mirar con atención.
Perderse no significa desorientarse geográficamente. Significa suspender los juicios previos, abandonar las rutas conocidas, permitir que la ciudad nos hable en su propio lenguaje. Durante una deriva, cada esquina es una posibilidad, cada muro cuenta una historia, cada objeto abandonado se convierte en un documento del tiempo.
Registros de Registros: Cuando la Deriva Encuentra su Obsesión
Mi proyecto fotográfico más extenso nació precisamente de una deriva. Caminando sin rumbo por el centro de San José, comencé a notar las cajas de registro de telecomunicaciones que pueblan las aceras. Esos rectángulos metálicos, ignorados por miles de transeúntes cada día, se convirtieron en el centro de mi atención.
Lo que encontré fue extraordinario: superficies cubiertas de grafitis, calcomanías, óxido, pintura descascarada, intervenciones anónimas acumuladas durante décadas. Cada caja era un palimpsesto urbano, un museo involuntario donde se superponían capas de historia visual. La deriva me había conducido hacia una arqueología urbana que nadie había documentado sistemáticamente.
Este descubrimiento ilustra el poder de la exploración fotográfica urbana sin objetivos predeterminados. Si hubiera salido a fotografiar monumentos, edificios históricos o escenas callejeras convencionales, jamás habría reparado en estos objetos. Fue la disposición abierta de la deriva lo que me permitió ver lo invisible.
Desde entonces, he fotografiado cientos de estas cajas de registro, creando un archivo visual que documenta no solo los objetos en sí, sino las transformaciones de una ciudad en constante mutación. Es un trabajo que continúa, porque la deriva nunca termina realmente: siempre hay nuevas capas, nuevas intervenciones, nuevas historias esperando ser descubiertas.
La Deriva como Metodología Fotográfica
Practicar la deriva urbana como fotógrafo requiere cultivar ciertas disposiciones. La primera es la paciencia: no se trata de producir imágenes rápidamente, sino de habitar el espacio hasta que este revele sus secretos. La segunda es la humildad: aceptar que la ciudad sabe más que nosotros, que nuestras preconcepciones limitan nuestra capacidad de ver.
También es necesario desarrollar una atención particular hacia lo marginal, lo deteriorado, lo aparentemente insignificante. La deriva urbana en Costa Rica me ha enseñado que la belleza no reside únicamente en lo espectacular. A menudo, las imágenes más potentes emergen de lo ordinario: una mancha de humedad, un cable enredado, una palabra escrita con spray en una pared olvidada.
La cámara se convierte entonces en un instrumento de rescate. Fotografiar estos elementos es sustraerlos del flujo indiferente del tiempo, otorgarles una segunda vida como objetos dignos de contemplación. Es un acto de resistencia contra el olvido, contra la velocidad que nos impide ver.
Invitación a la Deriva
La próxima vez que camines por tu ciudad, te invito a practicar una pequeña deriva. Apaga el GPS, olvida el destino, permite que tus pies elijan el camino. Observa las paredes, los pisos, los objetos que nadie mira. Descubrirás que la ciudad está llena de museos involuntarios esperando ser reconocidos.
La deriva urbana y la fotografía comparten una misma esencia: ambas son formas de prestar atención, de detenerse en un mundo que corre demasiado rápido. En esa pausa deliberada, en ese acto de mirar verdaderamente, encontramos no solo imágenes, sino una manera diferente de habitar el espacio que nos rodea.
San José, con todas sus contradicciones, sigue siendo para mí un territorio inagotable de descubrimientos. Cada deriva es una conversación con la ciudad, y cada fotografía, un fragmento de ese diálogo interminable.alles de San José sin un destino específico, no busco nada en particular, y precisamente por eso encuentro todo.


